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Sunday, February 05, 2006

2

Esa noche decidí hacerle una llamada. Algo en ese tipo me causaba simpatía. Probablemente creía que en el fondo no era tan despreciable como parecía. O tal vez era lástima; me resulta un tanto difícil dar un veredicto. Su voz sonaba profunda, un tanto áspera, erosionada por las sesiones nocturnas de terapia líquida. Algo en su entonación me dijo que en cierta forma lo estaba salvando, al menos por breves instantes. Pude imaginar su mano saliendo del lodo, aferrándose a la mía, con esa fuerza de reserva que sólo puede ser usada para escaparse de la muerte, el último respiro, guardado para salvar a los siguientes. Y sentí el peso de la responsabilidad; por algunos segundos me quedé sin palabras, casi quitándole sentido al contacto telefónico. Finalmente una serie de “alós” me despertó. Nunca tuve muy claro qué es lo que quería decirle, ni siquiera sabía si había algo en particular que decir. Aunque sí sabía que había que decir algo, cualquier cosa.

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Once I am sure of my task I will rise